Estafa, fraude, administración desleal, malversación y delitos contra la función pública. Nos hacemos cargo del caso completo, desde la primera declaración hasta el final, para que tú vuelvas a ocuparte de tu vida.

Una acusación por un delito económico no llega sola. Llega con insomnio, con vergüenza y con la sensación de que no puedes contárselo a nadie. Y mientras tú decides qué hacer, la fiscalía ya lleva semanas trabajando.
El error más caro no es el que te imputan. Es esperar.

Cuentas trabadas, bienes en riesgo y una empresa que no puede seguir operando como si nada.
Las reglas cambiaron. Hoy es bastante más difícil que una condena por delito económico se cumpla en libertad.
Lo que costó veinte años construir puede quedar asociado a una causa para siempre.
Nadie llega a un penalista porque quiere. Lo entendemos, y por eso lo primero que hacemos no es cobrarte: es decirte con franqueza qué tienes enfrente, aunque la respuesta sea que no nos necesitas.
Uno de nosotros viene de la Defensoría Penal Pública. El otro, de la Fiscalía. Estuvimos de los dos lados del mesón, así que sabemos cómo se arma una acusación porque las armamos, y qué botón tocar en cada momento.
Una causa penal se juega como el ajedrez: no se trata de mover piezas, sino de saber qué abre y qué cierra cada movida tres jugadas más adelante. Por eso a veces la mejor decisión del mes es esperar. Esa paciencia también es estrategia, aunque desde afuera no se vea.


Respondes cinco preguntas cortas y te escribimos por WhatsApp. Fuera de horario responde nuestro asistente y a primera hora te llama un socio, nunca un procurador.
Revisamos tu situación en serio y te decimos qué se puede hacer y qué no. Vale $50.000 y de ahí sales sabiendo dónde estás parado.
Alcance y honorarios por escrito antes de empezar. Después nos hacemos cargo hasta el final, y tú vuelves a ocuparte de lo tuyo.
Trabaja para el que se movió primero. Cada etapa que pasa cierra puertas que antes estaban abiertas, y ninguna se vuelve a abrir. El tiempo de reacción lo es todo. Mira dónde está tu caso hoy y qué se puede hacer todavía.
Declarar sin abogado es el error más caro que se comete en una causa penal, y no se puede deshacer. Antes de esa declaración hay que saber qué tiene el fiscal, qué conviene decir y qué no. No es lo mismo llegar preparado que llegar a explicarse.
El control de detención ocurre dentro de las próximas horas y ahí se decide si la persona sale o queda en prisión preventiva. Para eso existe nuestra línea de urgencia: escríbenos a la hora que sea.
No somos un estudio que hace de todo. Elegimos una materia porque cuando está en juego tu patrimonio y tu libertad no buscas un abogado: buscas al que ya estuvo cien veces en la audiencia a la que tú vas por primera vez. Es la misma razón por la que para operarte del corazón buscas un cardiólogo y no un médico general.

Dos minutos, cinco preguntas, y sabes en qué situación estás y cuál es el mejor camino para tu caso. Si no somos nosotros quienes debemos tomarlo, te lo decimos ahí mismo y te orientamos hacia dónde ir.